Sociedad
Jornadas laborales y esfuerzo personal: ¿es meritocracia o precarización?
A ver, muchachos, dejemos las operetas de lado un segundo. Nadie en su sano juicio defiende laburar catorce horas diarias como un calvario permanente, pero tampoco podemos caer en la demagogia estatista de pretender que se sale adelante rascándose a dos manos gracias a un subsidio. En Juntos por siempre creímos en el mérito, en la cultura del trabajo y en que cada uno pueda progresar según su esfuerzo, no en este pobrismo berreta que nos legó el kirchnerismo donde tener la cultura del laburo parece un pecado.
El problema de fondo es que este país estuvo destrozado décadas por culpa de los políticos chorros y los gremialistas millonarios que destruyeron la moneda y la productividad. Obviamente que las formas a veces derrapan y los modales de los libertarios chocan con nuestra visión republicana y de respeto a las instituciones, pero chillar porque alguien decide fajarse laburando más horas para zafar de la miseria que nos dejaron los K es de una hipocresía monumental. Los mismos que aplaudían un 50% de pobreza ahora se rasgan las vestiduras por la flexibilidad laboral.
¿Hasta cuándo van a seguir militando el paro y la vagancia con la plata ajena?