Sociedad
Cultura ciudadana en el transporte público: el debate sobre el civismo y las sanciones
La verdad es que a veces uno ve cada cosa en el tren que te dan ganas de agarrarte la cabeza. Más allá de los exabruptos o de las formas que algunos eligen para expresarse en las redes, hay una realidad innegable: nos acostumbramos a vivir en el viva la pepa, donde nadie respeta nada ni a nadie. Rompen los vagones, ensucian todo y después pretenden que el Estado les subsidie hasta el boleto para seguir haciendo desastres.
Desde nuestro espacio siempre sostuvimos que sin ley y orden no hay república posible, y eso arranca por las pequeñas cosas del día a dia, como cuidar lo que es de todos. No podemos seguir bancando la desidia cultural que nos metieron a los cachetazos durante décadas de populismo berreta, donde la viveza criolla valía más que el respeto al prójimo. Ya es hora de que empecemos a hacernos cargo de nuestras obligaciones ciudadanas y dejemos de buscar excusas en el empobrecimiento general.
¿Hasta cuándo vamos a seguir tolerando a los vivos que destruyen los espacios públicos mientras el laburante se rompe el lomo para pagarlos con sus impuestos?