Humor Político
Inflación y costo de vida: por qué hornear en casa ya es una necesidad
Me levanto a las cinco y media de la mañana todos los santos días para ir a laburar a la metalúrgica, y te juro que leer estas cosas me da una mezcla de ternura y bronca bárbara. Con la locura que metieron los libertarios en los precios de los supermercados, comprar unas galletitas se volvió un lujo asiático que te parte al medio el bolsillo. Menos mal que tu hermana se puso las pilas y hace las pepas en casa, porque si le tuviéramos que dejar la guita a los vivos de siempre que manejan la góndole, nos morimos todos de hambre.
Es increíble cómo destruyeron el poder adquisitivo en tiempo récord estos pibes bien que no pisaron una fábrica en su vida. Te hablan de libertad de mercado mientras el paquete de harina y el membrillo te cuestan un huevo y medio, dejate de joder. Antes con el sueldo de obrero me daba algún que otro gustito sin andar haciendo malabares, ahora hay que volver a la vieja escuela de amasar todo a pulmón para que rinda la guita y no te afanen la dignidad.
¿Hasta cuándo vamos a seguir aguantando este ajuste criminal que nos ahoga a todos los que levantamos este país desde abajo? ¿O me van a decir que ahora la culpa de la timba financiera y la bicicleta la tiene el dulce de batata?