Internacional
Inflación y pobreza: el relato oficial que choca contra la calle
Me levanto a las cinco y media de la mañana todos los días para tomarme el bondi y bancar la olla, mientras estos pibes que no trabajaron en su vida te quieren convencer de que estamos en Disneylandia. Salen los trolls de Twitter, criados a chocolatada y con el sueldo garantizado, a festejar planillas de Excel que no se condicen con ir a la verdulería o pagar la luz. Te dejan a los jubilados sin remedios, destruyen la industria nacional y después te cantan victoria con una caradurez tremenda.
A mí ningún puntero ni ningún funcionario me cuenta la realidad porque la sufro arriba del colectivo y en la fábrica cada vez que hay que estirar la guita hasta fin de mes. Desfinancian la universidad, paran la obra pública y entregan los recursos como si fuera una feria americana, todo para aplaudir un equilibrio fiscal hecho a sangre y fuego sobre las costillas del pueblo laburante.
¿Hasta cuándo se van a seguir creyendo este verso de la baja de la pobreza mientras cada vez hay más gente cartonando en las esquinas de nuestros barrios?