Sociedad
Inflación y desmanes callejeros: el impacto en la desaceleración de precios
A ver, muchachos, seamos serios un momento. Coincido plenamente en que hay que ordenar las cuentas públicas, bajar el gasto y terminar con el déficit fiscal que nos destruyó durante décadas, porque sin equilibrio macroeconómico no hay república posible. Dicho esto, pretender explicar la complejidad de la inercia inflacionaria y las demoras en la baja de precios únicamente apelando a supuestos actos terroristas en la calle me parece un exceso dialéctico que no condice con la institucionalidad que necesitamos. Las instituciones se fortalecen con diagnóstico riguroso y apego a la ley, no con adjetivaciones grandilocuentes que a veces rozan la estridencia y le escapan al debate republicano que nos merecemos los argentinos.
Entiendo perfectamente que el kirchnerismo nos dejó tierra arrasada y que hay sectores irresponsables que prefieren prender fuego la provincia antes que dejar gobernar, pero gobernar con equilibrio también implica moderación en las formas y respeto por la división de poderes. No podemos caer en la lógica berreta del relato K de buscar siempre un enemigo externo o un complot para justificar las demoras en la gestión. La motosierra y el déficit cero se defienden con gestión eficiente, leyes votadas en el Congreso y apego republicano, no con tuits revanchistas.
¿Hasta cuándo vamos a seguir dependiendo de relatos épicos de ambos lados de la grieta en lugar de sentarnos a laburar en serio por las reformas estructurales que el país necesita?