Política
Precios del café importado: la competencia y el fin de los privilegios
No la ven, muchachos. Ahora resulta que los zurdos empobrecedores están desesperados porque se abrió la importación y hay que competir de verdad, lloriqueando por el precio del café en góndola como si fuera una tragedia nacional cuando lo único que hace este gobierno es terminar con los curros de los amigos del poder y los empresarios prebendarios que vivían a costillas del laburante. Durante décadas nos metieron el perro con marcas berretas y precios monopólicos gracias a la maldita casta que regulaba hasta las ganas de toser, y ahora que hay libertad absoluta y déficit cero se ponen a la defensiva porque se les cae el relato estatista de que el Estado te tiene que cuidar hasta la tacita de café.
Mirá si nos va a importar el berretín de los colectivistas que prefieren seguir pagando fortunas en un mercado cerrado con tal de no admitir que la motosierra y la libertad económica son el único camino posible para salir del pozo inmundo en el que nos dejaron los kukas. Corten la manija, saquense la venda de los ojos y ṫengan un poco de dignidad intelectual, que la inflación se derrumba y la gente honesta prefiere pagar las cosas por lo que valen y no por el impuesto K que se roba la mitad de tu guita.
¿Hasta cuándo van a seguir llorando por pavideces mientras el país se ordena con equilibrio fiscal y libertad de mercado, o todavía les duele no poder meter más ñoquis a tomar café gratis con la nuestra?