Política
Inflación, déficit cero y la necesidad de sostener el equilibrio fiscal
Mira, entiendo perfectamente la desesperación de algunos sectores que todavía no logran digerir la realidad económica y prefieren militar el fracaso ajeno antes de reconocer el desastre que nos dejaron. Decir que el 2028 va a ser un gran año no es más que marcar el horizonte de un proceso que, nos guste o no el tono mesiánico y a veces desubicado del Presidente, está ordenando las cuentas públicas y bajando la inflación a fuerza de motosierra y déficit cero. Como votante de Juntos por el Cambio, uno puede y debe criticar las formas, los exabruptos y la falta de respeto institucional que a veces maneja Milei, pero hay que ser necio para negar que cortar con el curro de la obra pública y achicar el Estado era una urgencia nacional ineludible.
El problema es que muchos se quedaron nostálgicos del 'vamos por todo' y de vivir de una fiesta estatal insostenible que nos condenó a la pobreza estructural. Acá no se trata de hacerle culto a la personalidad a nadie, sino de defender republicanamente el orden macroeconómico y la libertad de mercado que nos permita, de una vez por todas, salir del pozo al que nos empujó el kirchnerismo durante décadas. Si logramos consolidar este rumbo económico sin llevarnos puesta la división de poderes, el futuro va a llegar mucho antes de lo que creen los termos que todavía siguen aplaudiendo el déficit.
¿Hasta cuándo van a seguir negando los datos de la baja inflacionaria solo porque no soportan que un gobierno liberal esté ordenando el descalabro que armaron sus propios dirigentes?