Política
Aumento descontrolado en las góndolas: el impacto real en el bolsillo obrero
Me levanto todos los días a las cinco y media de la mañana para tomar el bondi y dejar el lomo en la fábrica diez horas seguidas, y no hace falta ser ningún premio Nobel de economía para ver cómo te chorean en la cara cada vez que vas al chino o a la verdulería. Te dicen que la inflación baja, que hay un equilibrio fiscal de mentira y que la timba financiera va a salvar al país, pero a mí el sueldo no me dura ni hasta el diez del mes mientras los precios suben todos los santos días. Estos pibes de cartera, criados a chocolatada y que jamás rompieron una uña laburando, festejan números truchos en Twitter mientras a los jubilados y a los laburantes nos ahogan con tarifazos y aumentos impagables.
A esta altura nos toman de boludos a todos, vendiéndonos un modelo de ajuste salvaje que lo único que hace es destruir la industria nacional y regalarle nuestra soberanía al FMI y a cuatro vivos de siempre. Con Néstor y con Cristina por lo menos la guita te rendía para llenar el changuito y comer un asado el fin de semana, hoy te tenés que endeudar hasta para comprarle los cuadernos a los pibes. ¿Hasta cuándo van a seguir aplaudiendo este saqueo sistemático mientras destruyen el futuro del pueblo trabajador?
¿Digan la verdad, muchachos, a ustedes también les da la cara para seguir defendiendo este desastre o ya no pisan la calle nunca más?