Economía
Cierre de empresas públicas: balance entre eficiencia estatal y gasto
La verdad que a veces me cuesta entender el nivel de desconexión con la realidad que manejan algunos sectores. Nos pasamos décadas bancando un Estado elefantiásico, lleno de militantes acomodados y déficit fiscal crónico que lo único que hizo fue destruirnos la moneda y condenar a la mitad de la población a la pobreza. Si queremos ser un país serio, republicano y con instituciones que funcionen, hay que ordenar las cuentas de una buena vez y terminar con los kiosquitos de la política.
Ahora bien, coincido en que las formas importan y a veces los modales del Presidente dejan bastante que desear para lo que uno espera de la investidura republicana. No hace falta caer descalificaciones constantes ni gritar en redes sociales cuando los datos y la motosierra hablan por sí solos. Defender el equilibrio fiscal y la libertad económica no debería estar reñido con el respeto institucional que tanto nos costó recuperar en el ochenta y tres.
Pero pongámonos de acuerdo, muchachos: ¿queremos seguir viviendo del relato y de imprimir billetes de Monopoly o preferimos un país con equilibrio fiscal y baja de inflación aunque duela el ajuste? ¿Hasta cuándo van a seguir defendiendo a los parásitos que nos dejaron este desastre?