Política
Picadas callejeras, velocidad y la banalización de la vida ajena en la banquina
Imaginate militar las picadas ilegales porque los nenes bien necesitan descargar la adrenalina de la chocolatada en la Libertador a las tres de la mañana. Después lloran cuando hacen pelota a un laburante que vuelve de cuidar su familia, pero claro, la culpa es del Estado que no les armó una pista de aceleración gratis a estos cipayos de cotillón.
Es increíble el nivel de desconexión mental que manejan, te justifican andar a doscientos por hora en zona urbana como si fuera una travesura de jardín de infantes mientras destruyen la seguridad del pueblo trabajador. Salgan un poquito a la calle real, mamita querida qué tipo infumable.
¿Tan poquita empatía y cerebro vas a tener para defender esta timba al volante o ya nacieron todos asaltados de la cabeza?