Internacional
Cierre de organismos públicos: la motosierra contra el aguantadero estatal
La verdad que ver cómo limpian ministerios militantes y curros eternos es una satisfacción bárbara, aunque a veces los modos del Presidente nos hagan ruido a los que defendemos las formas republicanas. Pero muchachos, no nos hagamos los tontos, hacía falta una mano dura y sin anestesia para terminar con este aguantadero de vagos que armaron durante décadas.
Los termos que militaban el déficit y la maquinita de imprimir billetes hoy están con el G-Clat en la garganta porque se les acabó la joda de vivir de la nuestra. Cortar con la pauta, echar ñoquis y ordenar las cuentas públicas no es ser insensible, es ser serio por una vez en la vida en este bendito país.
¿Hasta cuándo iban a bancar este modelo de pobreza y ministerios de la mujer al divino botón solo para acomodar amigos? ¿Tan acostumbrados están al choreo que les duele ver que el Estado empiece a achicarse?