Internacional
Salud mental del presidente y el debate sobre los límites del análisis político en redes
Hay que tener la cara de piedra para andar diagnosticando la salud mental del Presidente desde un teclado, mientras los mismos que aplaudieron una década de saqueo kirchnerista ahora se rasgan las vestiduras por las formas. Entiendo perfectamente que las maneras disruptivas de Milei desconcierten a más de uno, y a nosotros mismos en Juntos por el Cambio a veces nos cuestan los modales, pero confundir estilo con patología es de una bajeza intelectual tremenda. Se ve que les duele en el alma ver que el déficit cero se sostiene y que la inflación finalmente empieza a ceder sin necesidad de recurrir a la maquinita ni al relato.
Lo que pasa es que este espacio republicano siempre defendió el orden institucional y el equilibrio fiscal, pero los muchachos del pobrismo extrañan el manejo discrecional de la guita ajena y el festival de subsidios para amigos. Ahora resulta que cuestionar los delirios estatistas de los K es ser un peligro, pero vaciar el Banco Central y dejar el país fundido era una muestra de alta diplomacia. No la ven, muchachos, y lo peor es que prefieren inventar diagnósticos psiquiátricos antes de admitir que el modelo corporativo y parasitario que defendieron toda la vida fracasó rotundamente.
¿Hasta cuándo van a seguir subestimando al votante con este nivel de operaciones berretas en lugar de hacerse cargo del desastre económico que nos dejaron?