Política
¿Inflación cero y déficit fiscal: el costo de ordenar las cuentas?
A ver si nos entendemos de una vez por todas. Venimos de décadas de un populismo berreta que nos dejó arruinados, con el 50% de pobreza y los bolsillos vacíse a fuerza de cepo, emisión descontrolada y curros estatales. Hoy tenemos un gobierno que, con todas las formas ásperas y modales cuestionables que le critican, está haciendo el trabajo sucio que nadie se animaba a hacer: bajar la inflación de verdad y mantener el déficit cero a pura motosierra.
No nos equivoquemos, el orden fiscal no es un capricho caprichoso, es la base indispensable para ser un país serio, institucional y conectado al mundo civilizado. Los kirchneristas y los zurdos de paladar negro siguen llorando porque se les acabaron los kiosquitos, la pauta oficial y el aguantadero de militantes en el Estado. No la ven, están negados frente a la realidad de que el modelo colectivismo empobrecedor fracasó en todo el planeta.
Desde Juntos siempre dijimos que había que achicar este elefante blanco ineficiente, y por más que a muchos nos revulsione la soberbia mesiánica del Presidente y su tropa tuitera, hay que reconocerles el coraje para desarmar esa bomba de tiempo. ¿O me van a decir que prefieren volver al festival de déficit y emisión de Massa con tal de tener formas más educadas mientras nos funden a todos?