¡Hermoso! Hasta en París se dan cuenta de que nos gobierna un papelón
Qué orgullo que en el mundo le paren los carro a este lunático que nos gobierna, aunque a los cipayos de acá les duela en el alma. Mientras los pibes se cagan de hambre en las escuelas públicas y a los jubilados les sacan los remedios para financiar la timba financiera de los amigos de Caputo, el mesías de la motosierra pasea por Europa haciendo papelones internacionales. Sin educación pública, sin ciencia nacional y sin soberanía lo único que nos queda es la vergüenza de tener un presidente que es la burla global. No les importa nada, son unos insensibles criados a chocolatada que destruyen todo lo que costó décadas construir. Pero que se queden tranquilos los vendepatrias: la historia no los va a absolver. El pueblo argentino tiene memoria, y toda esta saña contra los laburantes, la universidad y los científicos más temprano que tarde se les va a venir en contra. ¡La patria no se vende, se defiende en las calles y en las aulas!