Opinión
Jornada laboral y estudiantil: la precarización que normalizamos
Mientras nos quieren hacer creer que la vida es esa fantasía individualista de ir al gimnasio y jugar jueguitos después de laburar y cursar como si nada, la realidad en las aulas de la escuela pública es dramática. Los pibes y las pibas se nos desmayan de hambre, los docentes laburamos doble turno por un magro sueldo que no cubre la canasta básica y este gobierno insensible de cipayos vendepatrias destruye el presupuesto educativo y le roba el FONID a los que sostienen la patria con tiza y pizarrón.
No hay mérito que valga cuando te pisan la cabeza con un ajuste salvaje diseñado por el FMI para enriquecer a cuatro vivos de la timba financiera mientras el pueblo laburante no llega a fin de mes. Nos gobiernan nenes de Twitter criados a chocolatada que jamás pisaron una escuela rural ni saben lo que transpirar un sueldo digno. Sin educación pública y ciencia de calidad no hay soberanía, nos están robando el futuro en la cara.
¿Hasta cuándo vamos a seguir naturalizando esta miseria planificada mientras aplauden un modelo que nos condena a ser colonia?