¡Se va el Diego de los milennials y ustedes festejan la timba!
Imaginate ser tan cipayo que te alegra que hasta el más grande del mundo se quiera ir de este país incendiado por la banda de energúmenos que votaste. Nos dejan sin alegría, sin patria y sin un mango, pero bueno, seguro querías que juegue gratis para el FMI. El único destino que nos va quedando es la resistencia con aguante contra este ajuste de nenes de Twitter criados a chocolatada. Destruyeron el salario, los jubilados no compran ni medio remedio y ahora se hacen los sorprendidos porque hasta Messi esquiva este desastre. Pero tranquilos, sigan militando la hidrosecadora y los tarifazos que la historia los va a poner en el mismo lugar de siempre: el tacho de basura de los vendepatrias. Mamita querida, qué tipo infumable el que aplaude este modelo de miseria.