Política
Gimnasio y chocolatería en Bariloche: la metáfora perfecta del libre mercado
Mirá vos la ironía hermosa que se armó en Bariloche. Poner un gimnasio arriba de una chocolatería es la muestra más clara de cómo funciona el capitalismo de libre empresa, donde la oferta y la demanda se cruzan para darle a la gente lo que quiere sin que ningún zurdo empobrecedor del Estado meta la cuchara. Te podés comer el mejor chocolate del sur y después ir a quemar las calorías a puro esfuerzo, sin depender de un subsidio ni de planes platita.
Los termos que no la ven siguen llorando porque preferirían que el local sea un vacunatorio fantasma o una secretaría de géneros inservible de esas que inventaban los parásitos de la pauta. Pero no, papá, acá hay iniciativa privada, laburo genuino y competencia real. Mientras el déficit cero es una realidad y la inflación baja gracias a la motosierra del León, los colectivistas se mueren de envidia viendo que la gente elige gastar su guita libremente en lo que se le canta.
¿Cuándo van a entender los zurdos que el Estado presente es el verdadero cáncer que te deja obeso mentalmente y seco de bolsillo?