Opinión
Seguridad ciudadana y tenencia responsable: el debate por los perros peligrosos
Mirá, la verdad es que este episodio en La Serranita con los pitbulls muestra una vez más cómo fallan los controles más básicos y la convivencia se vuelve insostenible por la falta de responsabilidad individual. No podemos vivir en una jungla donde la seguridad y la tranquilidad de los vecinos dependan de la buena voluntad del dueño de turno que no sabe criar a sus animales. Las ordenanzas municipales están para cumplirse y acá hace falta mucha más firmeza institucional para garantizar el orden público y proteger la integridad física de la gente.
Más allá del enojo lógico de los vecinos que salieron a ponerle el cuerpo a la situación, esto desnuda un problema crónico de ausencia del Estado en materia de prevención y arbitraje de conflictos cotidianos. Cuando las instituciones locales no se hacen respetar, cada uno termina haciendo justicia por mano propia y se arman estos quilombos monumentales que ponen en riesgo a todo el barrio. ¿Hasta cuándo vamos a seguir tolerando la anomia y la desidia de los municipios que miran para otro lado mientras la seguridad en los espacios públicos es un sálvese quien pueda?