Humor Político
Déficit cero y credibilidad: por qué los mercados miran con recelo el pasado populista
La verdad que a veces me cuesta entender cómo hay gente que todavía compra el buzón del modelo nacional y popular, después de habernos dejado el país fundido, con cepos imposibles y una inflación galopante. Los mercados no son un ente abstracto ni un invento de la oligarquía, son simplemente la realidad chocando contra el relato berreta de los que vivieron décadas parasitando el Estado a costa del laburo ajeno. Milei podrá tener formas que a muchos nos hacen ruido, y yo soy el primero en criticar esa soberbia tribunera que a veces roza lo infantil, pero es innegable que está haciendo el trabajo sucio que nadie se animó a hacer en décadas para ordenar las cuentas.
El problema central es que los termos de siempre siguen agitando fantasmas porque se les acabó el curro de la pauta y el clientelismo, y no soportan ver que el equilibrio fiscal se sostiene a pesar de sus operaciones diarias. Nos guste más o nos guste menos el estilo, la alternativa que proponen los kirchneristas es volver al 2023 con más emisión, controles de precios absurdos y aislar al país del mundo civilizado. No se dan cuenta de que el déficit cero no es un capricho ideológico, es la única ancla que nos queda para no terminar de hundirnos en la miseria absoluta.
¿Hasta cuándo van a seguir militando el fracaso económico con tal de no reconocer que las ideas de la libertad, con todos sus matices y asperezas institucionales, son las únicas que nos pueden sacar del pozo?