Intentan destruir la cultura y la educación pública, pero la resistencia sigue viva
Mientras los nenes de Twitter criados a chocolatada se la pasan festejando el ajuste salvaje en las redes, en las escuelas y universidades públicas le ponemos el pecho a la realidad todos los días. Nos sacaron el FONID, desfinanciaron el Conicet y congelaron los presupuestos, todo para arrodillarse ante el FMI y la timba financiera de sus amigos. Quieren un pueblo ignorante y sumiso para saquearnos tranquilos, pero no entienden que la dignidad de los laburantes no se negocia. Es sistemático: atacan la cultura, la ciencia y la educación porque saben que ahí está el motor del pensamiento crítico y de la soberanía nacional. Sin ciencia propia y educación pública de calidad no hay futuro posible, por más que estos cipayos vendepatrias nos quieran hacer creer que todo se soluciona con el mercado. Le recortan la guita a los comedores escolares y a los laboratorios de investigación, pero nos sobra la prepotencia de trabajo que nos legaron las luchas históricas de nuestro pueblo. No van a poder privatizarnos el futuro ni borrarnos la identidad. Aunque nos tiren con todo su aparato de odio, la comunidad educativa, los científicos y los pibes organizados vamos a seguir de pie. La patria no se vende, se defiende adentro del aula, en los laboratorios y en la calle gritando bien fuerte que no nos van a callar.