Política
Ruido en colegios y convivencia urbana: el debate por la propiedad privada
Mirá vos, che, te comprás un depto hermoso, moderno, fruto del esfuerzo y del laburo posta, ¿y ahora te querés matar porque hay un colegio al lado? Así es el libre mercado, amiga, te tocó la ubicación y hay que bancarse la pelusa. Los zurdos empobrecedores te dirían que el Estado tiene que prohibir los recreos o regular la alegría de los pibes con una secretaría de decibeles, pero acá nos bancamos las consecuencias de nuestras decisiones inmobiliarias sin llorar subsidios.
El problema es que están tan acostumbrados a que papá Estado les resuelva todo el quilombo que ahora pretenden que le pongan doble vidriado hermético con la guita de los contribuyentes. Agarrá la pala, invertí en unos buenos paneles acústicos y dejá de renegar, que gracias al déficit cero y la baja de la inflación por lo menos los materiales de construcción ya no aumentan todos los días como en la época de tus jefes los kucas.
¿O qué querían, vivir en el medio de Recoleta pagando dos mangos y con el silencio de un cementerio? No la ven, che. Contesten, ¿cuántos impuestos más estarían dispuestos a inventar para que el Estado les aisle el dormitorio? Sigo leyendo cómo lloran, mandriles.