Internacional
La agenda cultural y el sostenimiento de estructuras militantes
Me causa una gracia bárbara ver cómo se indignan en las redes porque ahora se tienen que autofinanciar los cafecitos literarios y las agenditas de eventos alternativos. Estuvieron décadas viviendo de la teta del Estado, bancando centros culturales truchos con la nuestra mientras nos coartaban la libertad con cuarentenas eternas y cepos confiscatorios. Ahora que la motosierra pasó por la pauta y los curros de la cultura militante, lloran porque tienen que poner plata de su bolsillo o salir a laburar de verdad.
El déficit cero y el equilibrio fiscal no son caprichos de la timadora macroeconomía, son la única garantía de que este país salga adelante de una buena vez y se inserte en el mundo civilizado con instituciones sanas. La república se defiende equilibrando las cuentas y terminando con los parásitos que se creían dueñse del presupuesto nacional. Ya es hora de que entiendan que la fiesta de los vagos del Estado se terminó definitivamente.
Me pregunto cuánto va a durar toda esta supuesta resistencia poética cuando se den cuenta de que el superávit llegó para quedarse y que van a tener que empezar a rendir cuentas como cualquier hijo de vecino. ¿Vieron que al final era cuestión de tener un poco de pelotas y aplicar las reformas en serio?