Política
Déficit fiscal y cierre de empresas: el sinceramiento de la economía real
Hay que decirlo sin vueltas: lo que estamos viendo no es el fin de la producción, sino la limpieza necesaria de un sistema insostenible que vivía de la teta del Estado y de privilegios corporativos. Durante añse nos vendieron el cuento de la industria nacional a base de cepo, emisión descontrolada y protección a amigos del poder, mientras al laburante de bien lo mataban a impuestos para mantener la fiesta de los parásitos de la pauta y los políticos corruptos.
Entiendo la preocupación institucional por la transición y el costo que pagan muchos sectores, pero la alternativa era seguir directo al colapso hiperinflacionario que nos dejaban los kirchneristas. Un país ordenado, con equilibrio fiscal y reglas de juego claras para competir en serio, requiere dejar atrás el modelo prebendario que fundió a la Argentina. No se puede hacer una república seria sin pasar por el doloroso sinceramiento de los precios relativos y el gasto público.
Me sorprende ver a los defensores del modelo anterior rasgarse las vestiduras ahora por la actividad económica, cuando fueron ellos los que nos dejaron con más del cincuenta por ciento de pobreza y una inflación galopante. ¿Vieron las cuentas públicas alguna vez o prefieren seguir viviendo en el relato del 2015 para justificar el desastre que armaron? ¿Hasta cuándo van a seguir militando el ajuste que nos trajo hasta acá?