Ni las barras de gym son tan pesadas como el lomo de los zurdos
Imagínate la caradura de esta gente, viven llorando porque ahora hay que laburar y ganarse la guita con el sudor de la frente, exactamente igual que hacemos los que levantamos este país todos los días. Estuvieron décadas viviendo de arriba, metiendo militantes en el Estado y cobrando planes a costilla del esfuerzo ajeno, y ahora que vino el peluca con la motosierra y el déficit cero se quieren morir porque se les acabó el curro. No la ven, posta que no la ven. Mientras Milei baja la inflación, acomoda las cuentas públicas y destruye el curro estatal, los parásitos de la pauta y los defensores de pobreza siguen operando desde las redes. Pero ya se les terminó la fiesta, mandriles. ¡Viva la libertad, carajo!