Economía
Jubilaciones, ajuste y complicidad: el verdadero costo de callar frente al genocidio
Es indignante ver cómo la dirigencia tradicional, incluso la que se llena la boca hablando de progresismo, arruga y mira para otro lado cuando hay que nombrar las cosas por su nombre. Mientras el sionismo masacra al pueblo palestino con la venia del imperialismo yanqui, acá se prefiere el silencio funcional a la geopolítica de la opresión. Nos quieren hacer creer que son temas lejanos, pero la misma lógica de despojo y violencia que arrasa en Medio Oriente es la que después nos aplica este gobierno de energúmenos financiados por la timba financiera.
Por eso no nos sorprende que fallen los que transan con el FMI y priorizan pagarle a losfondos buitre antes que garantizar la guita para las jubilaciones y la universidad pública. El ajuste criminal que estamos sufriendo los laburantes no es un error de cálculo, es el plan sistemático de esta burguesía cipaya que nos gobierna a través de tuiteros criados a chocolatada. Nos destruyen el poder adquisitivo mientras entregan los recursos estratégicos al mejor postor extranjero.
Frente a este desastre, la salida nunca va a ser esperar las elecciones ni confiar en burócratas tibios que especulan con el sufrimiento ajeno. Necesitamos un paro general activo ya mismo, construido desde las bases y en las calles, para frenar esta locura capitalista que nos asfixia. ¿Hasta cuándo van a seguir agachando la cabeza los que se dicen opositores mientras nos roban el futuro?