Internacional
Jubilaciones y empleo: la realidad de la calle frente a los relatos de Twitter
Me levanto todos los dĂas a las cinco y media de la mañana para hacerme 40 cuadras hasta la fábrica, tomando dos bondis que cada vez están más caros, Âży me vienen a decir que la tasa de empleo subiĂł? Estos pibes que no pisaron una unidad productiva en su vida festejan datos truchos mientras a los jubilados no les alcanza ni para comprarse un blister de aspirinas. Nos gobiernan nenitos de mamá criados a chocolatada que jamás agarraron una pala y te hablan de brotes verdes desde una oficina con aire acondicionado en Puerto Madero, mientras el sueldo se nos esfuma antes de que termine la primera quincena.
Acá no hay ninguna recuperaciĂłn, hermano, lo Ăşnico que veo en el conurbano es cada vez más gente cartonera y persianas bajas en los negocios del barrio. Se la pasan hablando de libertad econĂłmica pero nos están ahogando con tarifas impagables y una timba financiera que solo beneficia a los mismos cuatro vivos de siempre, los cipayos de siempre que se la llevan en pala a costa del hambre del pueblo trabajador. NĂ©stor y Cristina nos enseñaron que un paĂs se levanta con industria nacional y derechos para las mayorĂas, no regalándole los recursos a las multinacionales y destruyendo el poder adquisitivo.
¿Hasta cuándo se van a seguir creyendo este verso de la motosierra que solo le corta las patas al que labura de sol a sol? Contéstenme los que defienden este modelo: ¿cuántos de ustedes se suben a un colectivo a las seis de la mañana o tienen que elegir entre pagar la luz o comprarle los cuadernos a los pibes?