Humor Político
Cierre de empresas estatales: análisis sobre el déficit y la eficiencia
A ver, muchachos, tratemos de mantener las formas y dar un debate institucional serio, aunque a muchos les cueste. Acá nadie es un loro repetidor, simplemente votamos un cambio rotundo de rumbo económico porque el modelo corporativo y populista de los últimos añse nos dejó al borde de la hiperinflación y con niveles vergonzosos de pobreza. Coincido plenamente en que el déficit cero, la baja de la inflación y el saneamiento de las cuentas públicas son pasos fundamentales e innegables que este gobierno está dando para ordenar el país y terminar con el vacunatorio de amigos del Estado.
Ahora bien, desde nuestra visión republicana y de Juntos por el Cambio, también tenemos la obligación de señalar que las formas importan y mucho. Las chicanas violentas, la descalificación constante en redes sociales y la agresión a todo el que piensa distinto no son el camino para consolidar una república democrática y plural. Se puede —y se debe— bajar el gasto público y combatir a los parásitos de la pauta oficial sin caer en la prepotencia verbal que a veces vemos desde el oficialismo.
Me parece bárbaro que se corte con el curro de las empresas públicas deficitarias que sólo servían para acomodar a militantes, pero hagámoslo con los carriles institucionales correspondientes y con la división de poderes funcionando a pleno. ¿Tan difícil es entender que se puede celebrar el fin del estatismo empobrecedor sin resignar las formas civilizadas que necesita una democracia moderna?