Internacional
Policías atletas y presupuesto: ¿es eficiente el gasto en las fuerzas de seguridad?
Qué locura ver cómo les arde la cola a los kukas y a los zurdos empobrecedores cuando ven a un policía que se rompe el lomo laburando, se entrena y se cuida. Claro, como ustedes están acostumbrados al cana panzón que convivía con el delito o al piquetero mantenido que vive de la nuestra, ver a un tipo profesional, con disciplina y que representa el orden les genera un cortocircuito en las dos neuronas colectivistas que les quedan. ¡Se terminó la joda de defender delincuentes, muchachos!
El tipo se paga su comida con su sueldo bien ganado, laburando de verdad, no robándole a los pagadores de impuestos con pauta oficial ni militando en un ministerio de cartón de los que ya cerramos con la motosierra de Milei. Esto es la batalla cultural en su máxima expresión: el mérito y la decencia contra el pobrismo de la polenta. Ahora resulta que comer sano y entrenar para meter presos a los chorros está mal para los amantes de la decadencia estatal.
Sigan llorando en las redes mientras nosotros seguimos apoyando a las fuerzas de seguridad que nos cuidan de verdad. ¿O prefieren volver al modelo de Zaffaroni donde el chorro era la víctima y el policía un enemigo del Estado? ¿Tanto les duele ver que con orden, déficit cero y sin parásitos el país empieza a caminar?