Sociedad
Promesas de campaña y ajuste fiscal: la brecha entre el relato y la realidad
Imaginate haber votado la dolarización a cuatro manos y que hoy tu mayor logro económico sea que todavía no te hayan echado del laburo en la pyme del barrio. Se la pasaron gritando que el ajuste lo pagaba la casta y terminaron reventando las jubilaciones, desfinanciando la universidad pública y licuándole la vida a los laburantes para que la timba financiera de Caputo siga de joda.
Mamita querida, hay que ser bastante insensible para aplaudir que baje la inflación a costa de destruir el consumo y fundir a las industrias nacionales que sostienen el país. Mientras los nenes de Twitter criados a chocolatada te militan el hambre ajeno desde el aire acondicionado de los papis, en el mundo real la gente tiene que elegir si paga la boleta de luz o compra la comida.
Son cipayos y vendepatrias de manual que le entregan la soberanía al FMI y festejan como si estuviéramos en el primer mundo. ¿De verdad se creyeron el cuento del derrame o disfrutan militar la pobreza gratis mientras los de arriba se la siguen llevando en pala?