¡Tremendo baño de realidad! No la ven ni con catalejos
Hay que decirlo sin vueltas: la desesperación de los que vivían del Estado es total. Mientras este gobierno marca un rumbo claro hacia el equilibrio fiscal y desactiva curros históricos, los de siempre siguen llorando porque se les acabaron los privilegios. Mirá si van a poder aceptar que la motosierra y el déficit cero vinieron a ordenar este despiole que nos dejaron los populistas. Es insoportable para el kirchnerismo ver que la inflación baja y que las cuentas públicas cierran sin necesidad de emitir un solo peso trucho. Ya no saben de qué disfrazarse, pasaron de militar el ajuste a inventar catástrofes diarias. Pero la verdad es una sola: la gente votó un cambio profundo para terminar con la joda de los parásitos estatales. El problema central es que no soportan el mérito ajeno ni la libertad económica. Prefieren el pobrismo serial antes que admitir que el modelo liberal funciona y nos inserta en el mundo civilizado. Les molesta que el laburante de verdad empiece a ver los frutos del esfuerzo propio sin depender de un puntero político.