Opinión
Consumo de gastronomía porteña: el impacto de la desaceleración inflacionaria
No la ven, che. Mientras los zurdos empobrecedores lloran porque ya no pueden vivir de la pauta y los curros del Estado, la gente empieza a ver los frutos del déficit cero y la motosierra. Bajan los precios reales, la inflación se desploma y hasta una muzza con una birra se vuelve a pagar con laburo genuino y no con billetes de monopoly emitidos por el kirchnerismo parásito que nos dejó al borde del abismo. Se terminó la joda de gastar la guita que no tenemos en ministerios de la pavada y agencias militantes.
Qué lindo es ver a los colectivistas desesperados porque el ajuste llegó para quedarse y el Estado empieza a achicarse como corresponde. Les duele en el alma que un gobierno liberal demuestre que se puede ordenar la macroeconomía sin imprimir un solo peso de más. ¿Cuándo van a entender, termos, que la libertad carajo es el único camino para salir de la miseria que nos legaron?