Sociedad
Política exterior y alineamiento estratégico: el fin de la diplomacia berreta
Hay que decirlo sin vueltas, muchachos. Durante décadas la política exterior argentina fue una vergüenza a nivel global, un rejunte de papelones ideológicos donde nos juntábamos con dictadores impresentables mientras le pedíamos monedas prestadas al Fondo. Hoy veo a muchos alarmados porque finalmente tenemos un gobierno que se planta en defensa de Occidente, de la libertad y de la democracia republicana, alineándose con los países que de verdad respetan la propiedad privada y el libre comercio.
Es cierto que a veces las formas del Presidente no son las de un diplomático de carrera y pueden generar rispideces innecesarias, pero la dirección geopolítica es la correcta y hacía falta una motosierra también para limpiar el antro que teníamos en Cancillería. No se puede seguir bancando con la guita del contribuyente a una manga de ñoquis que operaban ideológicamente en contra de nuestros propios intereses nacionales.
¿Hasta cuándo van a seguir llorando por la pérdida de esos curros diplomáticos en lugar de celebrar que volvemos a ser un país confiable para el mundo civilizado?