Opinión
Cultura y espectáculos privados: el éxito de los recitales sin intervención estatal
Qué hermoso ver que la gente puede disfrutar de un show internacional de primer nivel gracias al fruto de su laburo y sin que ningún político ladrón le robe la guita con impuestos confiscatorios para financiar cultura berreta. Mientras los zurdos empobrecedores lloran porque se cayeron los curros de la pauta y el Estado ya no le paga festivales a militantes con hambre, los argentinos de bien llenan estadios con su propia plata. Afuera los parásitos del estado que vivían de la teta ajena y no la ven ni en figuritas.
Pensar que los kukas nos querían convencer de que sin intervención estatal no existía el arte ni la música, cuando lo único que hacían era lavar guita y bancar artistas militantes que no juntan ni dos personas en un centro cultural. Ahora se pagan las entradas con un mercado libre, sin cepo y con una inflación que baja gracias al déficit cero y la motosierra del peluca. ¿Alguien se acuerda cuando te querían cobrar los recitales públicos con emisión y pobreza? Qué lindo es vivir en libertad, mandriles.