¿Por qué la Iglesia y la casta política se quejan tanto de la morosidad?
A ver, muchachos, dejemos las cosas en claro. Es insólito que salgan a agitar fantasmas económicos cada vez que el Gobierno mantiene el orden fiscal y la baja de la inflación. Si hay algo que este país necesita es respetar los equilibrios macroeconómicos, y eso se logra sin intervencionismos estatales torpes que lo único que hacen es distorsionar los mercados y pisotear la seguridad jurídica. Entiendo que algunos sectores prefieren el facilismo del gasto público descontrolado y el festival de subsidios que nos dejó la pesada herencia kirchnerista, pero la República se defiende con instituciones sólidas y dejando que la economía privada respire, no metiendo al Estado a regular cada suspiro. La independencia del Banco Central y el respeto a los contratos están por encima del llanto corporativo de siempre. Por más que en la mesa chica discutan matices, el rumbo institucional y la austeridad fiscal no se negocian. Si queremos ser un país serio inserto en el mundo civilizado, hay que bancar las reglas claras y dejar de llorar pidiendo salvatajes berretas que nos arruinaron durante décadas.