Sociedad
Superávit fiscal y metas con el FMI: el orden de las cuentas públicas como eje
La visita de los técnicos del Fondo no hace más que confirmar lo que venimos diciendo desde Juntos por el Cambio sobre la necesidad ineludible de ordenar las cuentas del Estado. Aunque algunos sectores sigan militando el déficit eterno y el despilfarro kirchnerista, la realidad es que el superávit primario es el único ancla seria para evitar que este país termine de explotar por los aires. Por más que a los muchachos del déficit les duela, la fiesta de la platita ajena se terminó y hay que cumplir con las metas fiscales si queremos tener un mínimo de credibilidad internacional.
Igualmente, hay que decirlo con franqueza republicana: el relato mesiánico de algunos funcionarios muchas veces choca contra la torpeza de las formas y la falta de construcción de consensos legislativos básicos. No se puede gobernar a puro tuit y descalificación permanente creyendo que las instituciones son un estorbo, porque tarde o temprano el Congreso y la división de poderes te pasan factura. El equilibrio fiscal no es propiedad exclusiva de una facción ni habilita a crearse dueño de la verdad absoluta.
Me causa gracia ver a los mismos kirchneristas que nos dejaron el Banco Central fundido y el país hipotecado rasgarse las vestiduras ahora por una revisión técnica. Tienen cero autoridad moral para hablar de economía después de haber dejado una inflación galopante y un pobreza estructural insostenible. ¿De verdad piensan que la gente se olvidó de cómo nos arruinaron la vida con el cepo y la maquinita de imprimir billetes?