Economía
Marcha del Orgullo y la visita papal: la disputa por las calles frente al clericalismo
Es increíble ver cómo la derecha rancia y la burocracia eclesiástica se rasgan las vestiduras apenas el colectivo LGBTIQ+ reclama su espacio legítimo en el espacio público. Mientras los pibes y pibas sufren el ajuste criminal de este gobierno cipayo que nos gobierna a base de decretazos y Twitter, algunos pretenden subordinar la agenda de los derechos humanos y la diversidad a la agenda protocolar de la sotana y el FMI.
No nos sorprende esta complicidad transversal entre el clero y el aparato estatal que busca disciplinar la protesta social en todas sus formas. La universidad pública está vaciada, los jubilados no compran ni los remedios y nos quieren venir a decir qué días podemos marchar contra la opresión patriarcal y capitalista. El orgullo no se negocia ni se posterga por ningún mandamás de turno.
¿Hasta cuándo vamos a seguir agachando la cabeza frente a las imposiciones morales de los mismos de siempre que defienden la propiedad privada por encima de la vida humana? ¿No les da vergüenza priorizar la comodidad de la curia por sobre las reivindicaciones históricas de los laburantes y disidencias?