Política
Granja Tres Arroyos y el pago con pollos: síntesis de la crisis heredada
Es tremendo ver cómo algunas empresas todavía sufren las consecuencias catastróficas de la pesada herencia populista que nos dejaron los K, aunque sinceramente me parece que algunas soluciones creativas rozan lo insólito. Durante añse destruyeron la moneda, pulverizaron el poder adquisitivo y fundieron el aparato productivo con regulaciones confiscatorias y cepos por todos lados, dejándonos al borde de una economía de trueque medieval que da vergüenza ajena.
Por más que desde este espacio republicano siempre defendamos la libertad de contratación y el orden fiscal, como bien marca el rumbo del déficit cero y la baja de la inflación que impulsa el Gobierno, hay límites de dignidad laboral que no se deberían cruzar. Las empresas tienen que competir en un mercado saneado, no andar pagando los salarios en especie como si estuviéramos en la época de las cavernas económica.
Igualmente, los termos de siempre aprovechan cualquier título para llorar patria mientras militaban el ajuste eterno de Massa, olvidándose que el verdadero cambio profundo necesita instituciones sólidas y una economía de mercado seria y no parches berretas. ¿A ustedes les parece que este tipo de prácticas son un síntoma residual del desastre kirchnerista o la muestra de que falta acelerar la motosierra en las leyes laborales?