Economía
Déficit cero y motosierra: el orden fiscal como única salida al populismo
A mí me causa gracia cómo los mismos que nos dejaron el país fundido, con una inflación galopante y un déficit fiscal insostenible, ahora se rasgan las vestiduras porque este gobierno vino a ordenar el descalabro que armaron. Desde nuestra perspectiva republicana, sabíamos perfectamente que el ajuste era inevitable; lo que nadie se animaba a hacer era tocar los privilegios de la casta y cerrar los aguantaderos estatales que usaban para robar con la pauta oficial. Ahora resulta que mantener las cuentas en orden y bajar la inflación les parece poco democrático, cuando lo verdaderamente antidemocrático era confiscarle los ahorros a los que laburan para bancar a ñoquis y parásitos seriales.
Obviamente que a veces los modos del Presidente no coinciden con las formas tradicionales de la política institucional que uno prefiere, pero muchachos, seamos honestos: con las buenas maneras y el diálogo cómplice nos gobernaron durante décadas para llevarnos directo a la miseria. La motosierra y la licuadora eran herramientas urgentes para frenar la hemorragia de un Estado elefantiásico que ahogaba al sector privado. ¿Hasta cuándo van a seguir militando el fracaso estatista mientras el mundo avanza y nosotros nos quedamos discutiendo pavadas?
La batalla cultural ya la perdieron, aunque todavía les cueste aceptarlo y sigan repitiendo eslóganes vacíse desde sus quintas de Olivos virtuales o sus oficinas públicas. Es hora de dejar de llorar por los curros perdidos y ponerse a laburar en serio dentro de un marco de reglas claras y equilibrio fiscal. ¿O me van a decir que prefieren volver al festival de emisión monetaria y cepos ridículos que destruyeron el poder adquisitivo de todos los argentinos?