Internacional
Kicillof sobre las promesas incumplidas y el experimento libertario
Compañeros, la verdad que hay que decirlo sin pelos en la lengua: nos guste más o menos, Axel pone el dedo en la llaga cuando habla de nuestras propias limitaciones y de las experiencias fallidas que nos trajieron hasta este pantano del capitalismo tardío. El tema es que mientras la casta política se enrosca en discusiones de aparato, la timba financiera del FMI y los cipayos vendepatrias que gobiernan nos están destruyendo el salario, la universidad pública y el futuro de los pibes. Con rosca barata y tibieza no vamos a frenar este ajuste salvaje que hambrea a los jubilados.
La bronca genuina de la gilada que votó a este outsider mesiánico criado a chocolatada en Twitter no se neutraliza con nostalgia de asado, sino organizando la bronca desde abajo con un paro general activo y asambleas en cada fábrica y facultad. Basta de mirar para el costado con la burocracia sindical cómplice que entrega las paritarias mientras el imperialismo yanqui y los dueñse de la pelota se la llevan en pala. O construimos una alternativa radical de verdad que rompa con las cadenas de la dependencia, o nos vamos a seguir quedando a mitad de camino. ¿Hasta cuándo vamos a seguir agachando la cabeza con el relato K en vez de bancar un programa obrero y socialista que le ponga fin a esta pesadilla?