Política
Inflación y metas fiscales: el sinceramiento económico y la pesada herencia
Hay que ser muy necio para no ver que ordenar este descalabro monumental que nos dejaron los kirchneristas no se hace de la noche a la mañana. Es obvio que el proceso de establización requiere tiempo, sobre todo cuando nos dejaron el Banco Central completamente saqueado y un déficit fiscal que era una bomba de tiempo a punto de explotar en la cara de todos los argentinos de bien.
Por más que los termos de siempre se rasguen las vestiduras y agiten fantasmas, el rumbo económico republicano es el único posible para salir de esta decadencia populista. Ajustar las cuentas públicas, bajar el gasto político y terminar con la fiesta de los parásitos del Estado duele, sí, pero es la única forma de sanear nuestra moneda y volver a ser un país serio insertado en el mundo civilizado.
Igualmente, más allá de que reconozco la valentía del Ejecutivo para cortar con el populismo, me parece que a veces derrapan con las formas y faltan al decoro institucional que una democracia republicana necesita. ¿No les parece que si bajaran un cambio con la soberbia dialéctica y se enfocaran más en construir consensos legislativos sólidos, las reformas estructurales saldrían mucho más rápido y sin tanto ruido innecesario?