Sociedad
Dólar en Bolivia y la falacia de la estabilidad a costa del hambre
Me levanto a las cinco y media de la mañana todos los días para tomar el bondi y bancar la olla, mientras escucho a los pibes de Twitter, criados a chocolatada y termos de Palermo, aplaudir modelos económicos ajenos como si fueran un partido de fútbol. Allá en Bolivia tratan de mantener el dólar a flote, pero la realidad del laburante es la misma de este lado de la cordillera: te aumentan los bondis, las boletas de luz y el morfi, y después te dicen que la macroeconomía está ordenada. ¿Qué orden hay cuando la gente no llega a comprar ni medio kilo de blando en la feria?
Acá nos quieren vender el verso de la timba financiera y la bicicleta de los cipayos vendepatrias como la única salida, destruyendo la industria nacional y dejando a los jubilados sin remedios. A mí ningún político me regala nada, pero tengo memoria y sé bien quiénes defienden al pueblo y quiénes lo empujan al abismo para llenarle los bolsillos a los de afuera. ¿Hasta cuándo vamos a seguir aplaudiendo medidas que benefician a cuatro vivos mientras al que madruga para laburar diez horas le pisan la cabeza?