Política
Amenaza de bomba y suspensión de clases: el síntoma de la intolerancia en las universidades
Me parece lamentable que todavía tengamos que tolerar a estos pibitos berretas que, porque no les bancan los caprichos o porque les duele ver que el país empieza a ordenarse, recurren a las peores bajezas para armar un quilombo. Es la clásica receta del kirchnerismo y la izquierda rancia: cuando pierden el debate democrático y las ideas, apelan al miedo, al caos y a sabotear las instituciones educativas donde supuestamente deberíamos formarnos como ciudadanos de bien.
Lo peor de todo es que este nivel de violencia verbal y de intolerancia es el fruto podrido de décadas de adoctrinamiento estatal, donde les hicieron creer a muchos jóvenes que tirar una bomba de humo o suspender clases por capricho es hacer política. Desde nuestro espacio republicano siempre vamos a defender el orden, el respeto por el prójimo y la convivencia democrática, valores que esta manga de inadaptados se pasa por el traste todos los días.
¿Hasta cuándo vamos a seguir bancando con la nuestra a estos militantes de cuarta que usan la universidad pública como aguantadero político en vez de ir a laburar o estudiar en serio?