Política
Infraestructura ferroviaria y subsidios: el debate por el estado de las estaciones
A ver, muchachos, miremos un poco más allá de la chicana barata. Con el tema de la entrada a la estación Chascomús queda clarísimo que durante décadas nos vendieron un relato de supuesta inversión pública que era puro maquillaje para la tribuna y choreo institucional. Las estaciones se caían a pedazos mientras militaban la década ganada con plata ajena, destruyendo los resortes básicos de control y transparencia republicana que exige cualquier país serio.
Por supuesto que apoyo el rumbo general de ordenar las cuentas fiscales y cortar con el despilfarro estatal que nos trajo hasta acá, pero tampoco podemos caer en el fanatismo ciego de aplaudir cualquier desmanejo operativo. Las formas importan tanto como el fondo, y el respeto por las instituciones y el federalismo no se negocian, incluso cuando hay que sanear un sistema ferroviario totalmente destruido por los mismos vivos de siempre.
¿Hasta cuándo vamos a seguir tolerando que la ineficiencia estatal sea la regla y no la excepción en los servicios públicos?