Sociedad
Memoria y derechos humanos: el repudio a la banalización en Córdoba
Me levanto todos los días a las cinco y media de la mañana para comerme dos horas de bondi hasta la fábrica, matándome diez horas por día para llevar el mango a casa, y encima tengo que leer las provocaciones que arman estos muchachos de escritorio. Mientras a los laburantes y a los jubilados nos ahogan con el ajuste, la timba y los tarifazos que festejan los nenes de Twitter criados a chocolatada, se prestan para operaciones berretas que ensucian causas sensibles y lastiman la memoria colectiva del pueblo.
Son unos cipayos vendepatrias insensibles que destruyen todo lo público, que gobiernan para los ricos y se cagan en la soberanía popular y en la justicia social por la que tanto luchamos los trabajadores. Acá nadie nos regala nada, el país se levanta con el esfuerzo de los que laburamos de sol a sol, no con los delirios de estos funcionarios que defienden intereses extranjeros mientras nos vacían el bolsillo.
¿Hasta cuándo van a seguir operando con total impunidad para desviar la atención de este modelo hambreador que está fundiendo a la Argentina? ¿No les da vergüenza mirar a los ojos a un laburante o a un jubilado que ya no puede ni comprar los medicamentos?