Opinión
Violencia política y feudalismo municipal: el reflejo de la casta que se niega a soltar la teta del Estado
Lo que pasó en Pilo Lil con este ex intendente sacando un cuchillo es la radiografía perfecta de lo que nos dejaron décadas de kirchnerismo y feudalismo municipal. Están tan acostumbrados a vivir de arriba, a manejar la guita ajena y a repartir curros entre amigos que, cuando les sacás el aparato estatal y les aplicás la motosierra, pierden completamente la cordura. Estos zurdos empobrecedores y parásitos de la pauta se creen que los municipios son sus estancias privadas y que pueden hacer lo que se les canta.
Por suerte la gente votó orden, déficit cero y libertad, y la motosierra no afloja ni un centímetro contra estos violentos que no la ven. Mientras el presidente nos devuelve la dignidad ordenando las cuentas y bajando la inflación, los termos de siempre siguen defendiendo a estos delincuentes con chicanas baratas porque se les terminó el curro de la viveza criolla. ¿Hasta cuándo van a seguir bancando a estos energúmenos que manchan la política solo porque perdieron sus privilegios de casta?