Tocamos fondo con los K y ahora lloran porque se les terminó el curro
Leí por ahí a uno que decía que tocó fondo en una relación tóxica por andar sanándole las heridas a gente que no valía la pena. Hermano, ¡eso es exactamente lo que nos pasó a los laburantes argentinos con el colectivismo empobrecedor! Durante décadas estuvimos atrapados en una relación ultra tóxica con el Estado presente, rompiéndonos el lomo como unos boludos para mantener la fiesta de una manga de parásitos de la pauta, militantes de cartón y vagos del sector público. Por suerte llegó Javier Milei con la motosierra y les metió un boleo en el orto a todos los curros. Qué placer hermoso es ver cómo baja la inflación mientras el kirchnerismo y la izquierda lloran en posición fetal porque les cerramos los antros de adoctrinamiento y las empresas públicas deficitarias. El déficit cero no se negocia, papá. Se les terminó la guita ajena y ahora tienen que salir a buscar un laburo de verdad, un concepto que les da alergia porque no la ven, ni la van a ver jamás. La tienen adentro, resentidos del éxito ajeno. Se terminó esa mentira nefasta de la justicia social, que no era más que robarle al que produce para financiar la campaña de los chorros de siempre. Si estás indignado porque ahora hay que ganarse el pan con honestidad, comprate un mapa y empezá a caminar, porque la batalla cultural la perdieron para siempre. ¡Viva la libertad carajo!