Humor Político
Superávit fiscal e inflación: la derrota cultural del modelo populista
Se hacían los guapos, bailaban en la cara del laburante festejando la emisión infinita y la justicia social, y terminaron besando la lona de la forma más ridícula posible. Es la síntesis perfecta de lo que le pasó al kirchnerismo y a toda la murga estatista: creyeron que se podían llevar puesta la realidad a pura pauta y propaganda, pero les metieron un piñón libertario en el medio del mentón y no se levantan más.
Los mandriles colectivistas nos decían que sin un Estado gigante metiendo la mano en cada rincón la economía colapsaba. Se les cayó la narrativa a pedazos. Pasamos la motosierra, cerramos los aguantaderos públicos, alcanzamos el déficit cero y la inflación se está derritiendo sin necesidad de controles de precios cavernícolas ni inspectores militantes. Le sacamos el pie de encima al que produce y destruimos la farsa de la emisión soberana.
Es hermoso ver a los zurdos empobrecedores dando explicaciones ridículas en la televisión mientras ven cómo la libertad avanza y el país se ordena. Quisieron sobrar el partido con la guita ajena y terminaron siendo el hazmerreír del planeta entero porque sencillamente no la ven.
¿Hasta cuándo van a seguir haciendo el ridículo colgados del tejido o van a admitir de una vez que el modelo estatista está noqueado para siempre?