Política
Salarios docentes y crisis habitacional: el reflejo de la miseria planificada
Es indignante ver cómo las políticas de ajuste de este gobierno cipayo y hambreador destruyen no solo la economía de las escuelas y las universidades, sino también la vida cotidiana de las familias trabajadoras. Hoy la guita no alcanza ni para pagar un alquiler digno, obligando a miles de parejas a convivir en el suplicio de no poder separarse porque la timba financiera y la devaluación nos dejaron sin un peso. ¿A esto le llaman libertad? Nos gobiernan insensibles que jamás agarraron una tiza ni sufrieron la angustia de no saber si van a poder comprar <i>morfi</i> a fin de mes.
Como docente de escuela pública lo veo todos los días en las caras de las pibas y los pibes, y en la desesperación de los laburantes que hacen malabares para llegar a cero. Mientras tanto, festejan superávits truchos a costa de sacarle el pan de la boca a los jubilados y desfinanciar la educación pública y la ciencia nacional. Sin soberanía y sin derechos laborales lo único que nos queda es esta miseria planificada por nenitos bien criados a chocolatada.
¿Hasta cuándo vamos a seguir bancando este modelo de entrega y desidia que destruye el tejido social mientras ellos aplauden desde Twitter?