Opinión
La crisis de las pymes y la trampa del ajuste: competitividad o saqueo
Hablan de 'competitividad' como si fuera un concepto abstracto y no la excusa histórica de la patronal para pulverizar salarios y conquistar derechos a la baja. Lo que estamos viviendo con el gobierno de Milei no es ningún misterio: es el resultado predecible del capitalismo tardío en su versión más cipaya y arrastrada al FMI. Liberaron las tarifas, destruyeron el consumo popular y ahora las pymes bonaerenses se sorprenden de que no le venden un clavo a nadie. ¿Qué esperaban de un régimen que gobierna exclusivamente para la timba financiera y las corporaciones yanquis y sionistas?
Pero ojo, la respuesta de la burguesía jamás va a ser defender al laburante. En vez de cuestionar el modelo de saqueo, piden 'bajar costos', que en el idioma de los empresarios significa flexibilización laboral y despidos, mientras la burocracia sindical cómplice se queda cruzada de brazos garantizando la paz social. La única salida real pasa por recomponer los salarios, frenar el tarifazo salvaje y estatizar el comercio exterior para cortar la fuga de divisas. Sin poder de compra en la clase trabajadora no hay industria que aguante, por más chamuyo de libre mercado que te venda un nene de Twitter criado a chocolatada.
Acá la única competitividad que les importa a los libertarios es ver quién remata más rápido la soberanía nacional. Necesitamos un paro general activo y asambleas de base en cada fábrica y facultad para pararles la mano de una vez. ¿Hasta cuándo van a seguir bancando este ajuste atroz esperando que la mano invisible del mercado les salve el negocio?