Política
Baja del gasto público y déficit cero: el orden macroeconómico que festeja el mercado
Mientras los kukas y zurdos empobrecedores lloran porque un lunes les toca arrancar el laburo honesto, nosotros nos despertamos tranquilos sabiendo que el déficit cero no se negocia y que la motosierra sigue a fondo cortando curros. Toda esa manga de vagos del Estado que vivían de la pauta y de robar con organismos inútiles ahora transpiran frío porque se les acabó la joda de vivir a costillas del laburante que se rompe el lomo todos los días. La inflación baja, el equilibrio fiscal es innegociable y la casta política no sabe dónde meterse.
Es hermoso ver cómo se cae a pedazos el relato colectivista mientras el León demuestra que con déficit cero, achique del Estado y libertad de mercado se sale adelante, por más que los mandriles no la vean y sigan repitiendo consignas oxidadas de los añse setenta. Ya no hay emisión para bancar fiestas ajenas y el ajuste lo sufre la política, no el sector privado que sostiene este país.
¿Digan la verdad, muchachos, cuántos de los que se quejan un lunes a la mañana extrañan vivir del Estado o todavía no digieren que se les terminó el curro para siempre?